Docentes: Chile tiene más profesores y mejor evaluados; el desafío es que cada uno enseñe la asignatura que estudió
La OCDE plantea un desafío relevante para Chile: 23,4 % de las jornadas docentes de colegios públicos está a cargo de profesores «no plenamente calificados». No es falta de formación: sin título en educación hay 5,8 %. La mayor parte son profesores titulados, muchos bien evaluados, que enseñan otro nivel o una asignatura distinta de la que estudiaron, más en media, en Ciencias y en Artes.
Dos cifras sobre los mismos profesores
A dos semanas del Día del Profesor, Chile recibió dos retratos de su cuerpo docente que parecen de países distintos. El 29 de septiembre, la OCDE publicó Education at a Glance 2026, dedicado a la escasez de profesores, y su dato para Chile plantea un desafío relevante: en 2024, el 23,4 % de las jornadas docentes de básica y media de los establecimientos públicos correspondía a docentes «no plenamente calificados». El promedio de la OCDE es 9,1 % y en 2017/18 la cifra chilena era 16,8 %. No es un problema sólo nuestro: sistemas con buenos resultados, como Estonia (20,3 %), Dinamarca (18,9 %), Alemania (18,6 %) y Noruega (17,6 %), enfrentan el mismo desafío.
El registro oficial de cargos docentes, con corte al 30 de junio de 2026, muestra la otra cara: 59,7 % de los docentes con tramo de la Carrera Docente está en avanzado o experto (107.116 de 179.285); en 2024 era 46,3 %. Ese porcentaje es de quienes tienen tramo: 32,6 % de los docentes todavía no lo tiene, sobre todo los recién llegados, que lo reciben con su primera evaluación, y los de colegios particulares pagados, donde la Carrera no rige.
Las dos cifras son ciertas y describen a los mismos profesores. La pregunta útil no es cuál creer, sino qué historia cuentan juntas.
Qué significa «no plenamente calificado»
La OCDE no evalúa a nadie: usa la definición que entrega cada país. En Chile, según las notas técnicas del informe, plenamente calificado es quien tiene un título pedagógico y enseña el nivel y la asignatura de ese título. En los primeros años de básica basta el título de pedagogía general; desde 7º básico, que en la clasificación internacional ya es secundaria, se pide además el título o la mención de la asignatura. El mismo informe dice que 98 % de los docentes chilenos cumple el nivel de formación exigido, un título de pedagogía; en la OCDE, 89 % en secundaria baja.
Por definición, también cuentan como «no plenamente calificados» los profesionales de otras carreras que llegan al aula por rutas alternativas, como Enseña Chile, mientras no tienen un título pedagógico. Es un efecto de la definición, no un juicio sobre sus clases. La cifra tampoco mide si las clases son buenas. En el lanzamiento, Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, pidió cautela: no tener la certificación formal no equivale a no estar preparado para enseñar.
La mayor parte son profesores titulados enseñando fuera de su especialidad
Con el mismo sector y año que usa la OCDE (público, 2024, en jornadas), el registro permite descomponer la cifra. Sin título en educación está 5,8 % de las jornadas de aula de básica y media, y esa proporción no ha crecido: en 2015 era 6,2 %. Al sumar a los titulados en educación que enseñan un nivel distinto del de su título, casi siempre un profesor de media haciendo clases en básica, se llega a 14,9 %. Lo que falta hasta el 23,4 % corresponde, sobre todo, a profesores que enseñan una asignatura distinta de la que estudiaron, algo que el archivo público de cargos no permite medir directamente.
Para acercarnos a esa parte cruzamos dos bases de 2025: la de cargos, que trae título, especialidad y menciones, y la de docentes por curso y asignatura. Es una aproximación propia que cuenta asignaturas por curso, no horas, con la regla que Chile informa a la OCDE. En los establecimientos públicos, 8,1 % de las 149.806 asignaturas por curso de 7º básico a 4º medio, en las siete asignaturas del plan común, la dicta un docente fuera de su campo: 5,0 % son titulados en educación de otra especialidad y 3,1 % no tiene título en educación.
Y no son profesores débiles. De los 8.753 docentes públicos con tramo que enseñan al menos una asignatura sin título ni mención de ella, 59,1 % está en avanzado o experto; entre quienes sólo enseñan la propia, 69,3 %. Detrás de buena parte del 23,4 % hay profesores bien evaluados haciendo clases fuera de su especialidad.
Dónde: más en media, en Ciencias y en Artes, y más en pagados que en públicos
Con esa regla, en media se exige título o mención de la asignatura; en básica, que incluye 7º y 8º, vale el título de pedagogía general. En los colegios públicos, 10,0 % de las asignaturas de 1º a 4º medio las dicta un docente fuera de su campo; en 7º y 8º básico, 5,4 %.
Por asignatura, la proporción es mayor en Ciencias Naturales (15,0 %), Artes y Música (12,7 %) y Matemática (9,5 %), y menor en Inglés (3,1 %) y Educación Física (3,6 %). Coincide con el estudio del Mineduc y Elige Educar: en 2024, 11,7 % de las horas requeridas no tenía un docente especialista.
Y no es un tema del sector público. Con la misma aproximación, la proporción es 8,1 % en los públicos, 12,1 % en los particulares subvencionados y 14,8 % en los particulares pagados.
7º y 8º básico tienen otra particularidad. Un tercio de sus asignaturas en colegios públicos, 32,9 %, las dicta un profesor de básica sin mención en esa asignatura. Está habilitado por su título y la OCDE lo cuenta como calificado; pero en la clasificación internacional esos cursos ya son secundaria, donde se espera un especialista por asignatura. Es un rasgo del diseño del ciclo, no de profesores mal ubicados.
No faltan profesores: hay más que nunca para los mismos estudiantes
El informe tiene otro gráfico donde Chile destaca, por la razón contraria. Según la OCDE, entre 2015 y 2024 los docentes de primaria aumentaron 24 % y los estudiantes 1 %. El registro lo confirma para todo el sistema: 224.416 personas docentes en 2015 y 266.172 en 2026, 18,6 % más. La matrícula pasó de 3.548.845 a 3.541.840 estudiantes entre 2015 y 2025: había 15,8 estudiantes por docente y hoy hay 13,2.
Pero los cursos no se achicaron: según la OCDE siguen en 30 estudiantes en primaria y 31 en secundaria baja (21 y 23 en la OCDE). Una parte del aumento son profesores de educación diferencial, que pasaron de 5,8 % a 15,2 % de los docentes de aula de básica y media. Por eso la respuesta no pasa por contratar más: el Centro de Estudios del Mineduc anunció ese mismo día un estudio, aún no publicado, según el cual el déficit proyectado, 5,84 % en 2026, es de especialidad por asignatura, establecimiento y territorio.
Quién llega y quién se queda
La brecha también se juega en la entrada. En 2026 llegaron al registro 19.469 personas que no tenían cargo el año anterior, y 13,5 % de ellas no tiene título en educación; en toda la dotación son 5,4 %. Son también quienes menos se quedan: entre 2025 y 2026 dejó el registro 15,2 % de los docentes sin título en educación y 7,6 % de los titulados. Muchos de ellos llegan a cubrir justamente las asignaturas y los territorios donde faltan especialistas, y su salida reabre la vacante al año siguiente.
La otra cifra de la OCDE que hizo titulares, que 8,4 % de los docentes calificados dejó la profesión en un año (6,4 % en la OCDE), también pide leer la definición: cuenta a quien deja el sector público. Con ese criterio el registro da casi lo mismo, 8,3 %, pero sólo 5,9 % dejó el sistema escolar; el resto sigue haciendo clases en un colegio no público. La OCDE agrega que 46 % de quienes renunciaron llevaba menos de cinco años.
El norte concentra las dos brechas
Las regiones con más docentes de aula sin título en educación son Antofagasta (15,3 %), Atacama (14,8 %) y Tarapacá (13,3 %); en Biobío es 3,5 %. Son casi las mismas que cierran la tabla de tramos: Antofagasta (44,4 %) y Tarapacá (45,9 %) son las únicas bajo 50 % de docentes en avanzado o experto. La OCDE ve el mismo patrón por provincia: Chañaral tiene 40,2 % de docentes no plenamente calificados. Donde cuesta más atraer y retener profesores titulados, las escuelas recurren más a profesionales de otras áreas, y la brecha de especialidad se suma a la de formación.
¿El tramo se nota en el aprendizaje? A igual nivel socioeconómico, sí se asocia
Si el tramo refleja cómo enseña un profesor, debería verse en los resultados. A primera vista ocurre lo contrario: los establecimientos con más docentes en avanzado o experto tienen menor SIMCE. La razón es de composición: la Carrera Docente rige hace más tiempo en los colegios que atienden a familias de menores ingresos. En el grupo socioeconómico bajo, 56,4 % de los docentes con tramo está en avanzado o experto; en el alto, 17,3 %.
Al comparar establecimientos del mismo grupo socioeconómico, la relación se da vuelta: entre el tercio con más docentes en tramos altos y el tercio con menos hay 4,9 puntos SIMCE en Lectura de 4º básico, 5,9 en Matemática y 7,4 en Matemática de 2º medio. En los establecimientos públicos, donde la Carrera está completa, la distancia va de 8,5 a 15,8 puntos. Es una asociación, no una prueba de causa, pero sugiere que la experiencia y la evaluación de los profesores importan, y que vale la pena ponerlas donde más se necesitan.
Qué mirar en su colegio
El registro permite revisar la propia dotación con el mismo criterio que usa la OCDE. Cuatro preguntas para hacerlo:
- ¿Quién dicta cada asignatura de 1º a 4º medio?: en los colegios públicos, 10,0 % de esas asignaturas las dicta un docente sin título en educación o de otra especialidad; en Ciencias Naturales, 15,0 %.
- ¿Con qué título se enseña en 7º y 8º básico?: un tercio de esas asignaturas públicas, 32,9 %, las dicta un profesor de básica sin mención en la asignatura.
- ¿Quiénes de los que enseñan fuera de su especialidad están en tramos altos?: en los colegios públicos son 59,1 % de los que tienen tramo.
- ¿Qué pasó con quienes llegaron el año pasado?: los docentes sin título en educación son 13,5 % de quienes entran y dejan el registro al doble de ritmo, 15,2 % frente a 7,6 %.
Fuente: Base Maestra DATAeduca sobre bases oficiales públicas (detalle en la metodología).